Desde la Editorial Cátedra, dentro de la Colección Grandes Temas (número 78) nos llega una cuidada novedad bibliográfica de temática artística (muy ilustrada), nos referimos a “Murillo y las metáforas de la imagen”, del que es autor el historiador del arte Benito Navarrete.
Un nuevo libro que se suma a los acontecimientos del IV Centenario del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo, el pintor más internacional del barroco sevillano; así tenemos que se encuentra estructurado en 5 amplios capítulos, así tenemos:
1.- Murillo ante la imagen, donde se analiza la visión que el pintor quiso dar de si mismo y el tipo de visión sagrada: Murillo y la imagen religiosa, los temas religiosos fueron el vehículo para promocionarse y a la vez para sus clientes para perpetuarse.
2.- El artificio del naturalismo como proceso de inculcación, busca referentes entre sus allegados, el naturalismo o sensación de realismo fueron dos factores claves en su pintura para llegar con facilidad al público, obras que generan sensaciones y malentendidos en el caso de obras de temática más popular, el juego con la respuesta del público es algo indisociable en su obra.
3.- La construcción de sus imágenes visuales: retórica del gesto e imagen recurrente: Murillo y la imagen recurrente, toda una serie de fuentes que le sirvieron de inspiración para sus obras, son analizadas en este apartado.
4.-Persuadidos y seducidos: Murillo y sus promotores, su vinculación con la red social sevillana para aumentar éxito vino a través de su vinculación con alguna hermandad, como la de Nuestra Señora del Rosario de la cual fue miembro activo hasta su muerte, un entramado social para obtener encargos pictóricos, se analizan las figuras de toda una serie de personajes que fueron claves a lo largo de su trayectoria, y de los cuales sacó buen partido, obteniendo numerosos encargos, Murillo y los canónigos del cabildo catedralicio, las obras que hizo para el recinto catedralicio, su relación con el canónigo Justino de Neve y los encargos que obtuvo, Pinturas por su devoción a los capuchinos, Miguel de Mañara y la Caridad, Nobles, funcionarios y comerciantes seducidos por su arte.
5.- Arte e ilusión: Murillo y la escenografía.
En palabras del autor “Probablemente debiéramos comenzar este ensayo con una advertencia. Si lo que el lector espera encontrar detrás de este trabajo es una biografía o un catálogo de la obra de Murillo, sentimos adelantarle que va a quedar defraudado...". Sin embargo, si lo que el lector desea es adentrarse en los recursos que le hicieron construir su pintura y/o en los resortes que le movieron a desarrollar su arte provocando respuestas en el público de su tiempo y del nuestro, le invitamos a que siga leyendo estas páginas. Eso sí, con el riesgo de constatar que haya caído en sus manos un ensayo subjetivo y, como todo trabajo parcial, marcado por una premisa: Murillo es un artista por descubrir en la visualidad de sus imágenes..
Intentamos ir a “contrapelo” como diría Walter Benjamin, contra su tiempo, para analizar su obra desde el nuestro, con toda la riqueza de impresiones y sensaciones que su pintura ha despertado en todas las épocas, porque Murillo ha sido y es un artista utilizado por la Iglesia, por sus propios promotores, por los políticos y por su público.
Murillo llega porque tiene aura, sus imágenes son aparentemente fáciles y esa facilidad, producto de la tiranía de lo visible, es la que se torna en un misterio que ojalá hayamos sido capaces de desentrañar al menos en parte...”
La parroquia de la Magdalena está muy vinculada a la familia de Bartolomé Esteban Murillo, cuyo hogar estaba ubicado en una casa junto a la puerta del convento de San Pablo, en la calle que actualmente lleva el nombre del pintor en Sevilla.
Por esta relación con la familia de Murillo, la parroquia, pese a no poseer ninguna obra del pintor, ha sido incluida dentro de los itinerarios dedicados a glosar su vida y obra.
Parroquia de la Magdalena, cerca de la cual estuvo el hogar de los padres de Murillo - RAÚL DOBLADO
Ahora, la Magdalena da un paso más e inaugura este miércoles la exposición «Los Esteban Pérez-Murillo, una familia de feligreses en la Rea Parroquia de Santa María Magdalena», que puede verse hasta el próximo 11 de marzo, en los horarios de apertura habituales del templo, excepto durante las misas.
El lugar elegido para la exposición es la capilla bautismal de la parroquia, en cuyo centro está la pila en la que recibió el sacramento del bautismo el pintor el 1 de enero de 1618, de mano del presbíteroFrancisco de Heredia. De ese bautismo queda constancia en los registros sacramentales del archivo de la parroquia, que guarda, además, otras huellas de la familia.
Entre los documentos que conserva la Magdalena están la partida de matrimonio de sus padres, Gaspar Esteban y María Pérez (1588), así como sus respectivas partidas de defunción, acaecidas en los años 1627 y 1628, respectivamente.
Además, en el archivo se guardan las partidas de bautismo y alguna de las de defunción de los hermanos del pintor. Murillo, además, ingresó en la Cofradía del Rosario de esta parroquia el 17 de febrero de 1644.
Coincidiendo con la apertura de la muestra pronunciarán este miércoles una conferencia introductoria Antonio J. López y Aurora Ortega. Será en el coro bajo de la parroquia a las nueve de la noche.
Lugares donde hay obras suyas, exposiciones, horarios, precios, historia de cada lienzo, dónde nació, dónde murió...
Aquí está toda la información que necesita el visitante
ALBERTO GARCÍA REYES - SEVILLA
Cuatrocientos años después de su nacimiento, Bartolomé Esteban Murillo sigue vivo en muchos rincones de Sevilla. Esa es la huella que el «Año Murillo»pretende dejar en los sevillanos y viajeros que quieran acercarse al colosal patrimonio que dejó el pintor en su ciudad natal, donde desarrolló la mayor parte de su carrera. La casa donde murió, en pleno barrio de Santa Cruz, es el centro de operaciones para recorrer todos los escenarios en los que el gran genio barroco dejó su legado o se inspiró para sus lienzos.
El inmueble, situado en el número 8 de la calle Santa Teresa, ofrece toda la información necesaria para empaparse de la herencia de Murillo, para entender mejor todas sus aportaciones artísticas y para conocer a fondo la ciudad del siglo XVII, en la que un joven nacido en la Magdalena se convirtió en uno de los grandes maestros de la pintura universal. Estos son todos los lugares en los que todavía respira su obra. Aquí están todos los datos sobre la presencia de Murillo en la que, durante aquellos años, fue la capital del mundo. Son 21 puntos que pueden visitarse utilizando una audioguía en castellano e inglés que se podrá adquirir en la Casa Murillo por once euros. No hay que devolverla. Es un mp3 que el visitante se queda para siempre. Para que los itinerarios del artista no sean sólo una moda con motivo de su cuarto centenario. Quedan en la ciudad 58 obras originales y 103 reproducciones. El Ayuntamiento ofrece una guía con todos los datos. Comenzamos la ruta.
El mapa de Murillo con todos los lugares en los que hay obras del pintor en la ciudad - ABC
La Casa de Murillo
La Casa de Murillo fue la penúltima residencia del artista, en la que vivió como un pintor reconocido y donde trabajó los últimos años de su vida. Murillo desarrolló toda su trayectoria en Sevilla, al margen de una breve estancia en la corte madrileña en 1658. Por ello, además de por su excepcional talento y su extremada sensibilidad, supo captar como ningún artista el espíritu de su ciudad. Durante este año, este inmueble será su centro de interpretación. Allí hay una sala de proyecciones con el documental «Murillo, el último viaje», que se emite dos veces al día; una sala de talleres para escolares entre semana y para familias los fines de semana; y un centro interactivo en el que se obtiene toda la información sobre los lienzos que se conservan en la ciudad o sobre las reproducciones de las obras que fueron expoliadas.
Horario: de martes a sábados, de 10 a 20 horas. Domingos y festivos, de 10 a 18 horas. Lunes cerrado.
En la Sevilla de Murillo, la Catedral era el centro neurálgico de la vida religiosa, cultural y cotidiana. Por ello, todo artista ansiaba trabajar al servicio del Cabildo catedralicio. Murillo, considerado por el Cabildo como el mejor pintor de la ciudad, trabajó para la Catedral entre 1655 y 1667, realizando algunas de sus obras más relevantes, muchas de las cuales puden aún contemplarse en el templo, ubicadas la mayoría en los lugares originariamente pensados para su función espiritual. El Cabildo organiza una exposición que se inaugura este 8 de diciembre, día de la Inmaculada, y que estará abierta hasta el 8 de diciembre de 2018.
Horario: Lunes, de 11 a 15:30 horas. De martes a sábado, de 11 a 17 horas. Domingo, de 14:30 a 18 horas.
Precio: Entrada general, 9 euros. Entrada reducida, 4 euros (pensionistas, estudiantes de hasta 25 años). Entrada gratuita para naturales o residentes en la Diócesis de Sevilla.
Murillo realizó para el arzobispo don Ambrosio de Spínola una Virgen con el Niño destinada al Oratorio Bajo del Palacio, que ha sido reproducida en el interior del edificio. Porteriormente, con la desamortización de 1836, dos obras del artista, realizadas para diferentes conventos sevillanos, ingresaron en la colección arzobispal: «La Inmaculada con fray Juan de Quirós» y «La Virgen entregando el rosario a Santo Domingo», que se ha cedido a la Catedral para su exposición.
Horario: Dos sábados al mes, cuatro turnos: a las 10, a las 11, a las 12 y a las 13. Grupos de 30 personas. Las entradas se reservan en la web www.archisevilla.org y se recogen e la Librería Diocesana.
Aunque Murillo no realizó ninguna pintura para el Real Alcázar, sin embargo, su producción artística está relacionada, de forma póstuma, con este edificio. En 1810, durante la invasión francesa, el Alcázar fue sede del llamado «Museo Napoleónico», que acogió 999 obras artísticas expoliadas a instituciones religiosas sevillanas, de las cuales, 45 eran pinturas de Murillo. Tras la expulsión de los franceses, sólo quedaron 8 obras, entre ella, «San Francisco Solano y el toro», realizada para el Convento de San Francisco y actualmente expuesta en el Alcázar.
Murillo mantuvo con el edificio de la Lonja, actual Archivo General de Indias, una estrecha relación, ya que en él se instaló la innovadora Academia de Pintura, fundada por el artista y por Herrera el Joven en 1660 y de la que fue presidente desde 1660 a 1663. Durante el «Año Murillo», este edificio recupera el espíritu creativo que le otorgaron los dos artistas, mostrando en su interior reproducciones de dibujos de Murillo y de los pintores que asistieron a la Academia de Pintura, como Valdés Leal, Arteaga o Iriarte.
Horario: De martes a sábado, de 9 a 17 horas. Domingos, de 9 a 14 horas.
Precio: Entrada gratuita.
Contacto: 954500528
Hospital de la Caridad
Murillo estuvo vinculado a la Hermandad de la Santa Caridad tanto de forma personal como profesional y, especialmente, a su hermano mayor, Miguel Mañara. En 1655 ingresó el artista en esta institución y entre 1667 y 1670 trabajó a su servicio, realizando algunas de sus pinturas más relevantes y contribuyendo a convertir la Iglesia de la Caridad en el interior eclesiástico más deslumbrante del barroco español. Actualmente hay siete obras originales suyas y cuatro copias.
El primer encargo importante recibido por Murillo fue la ejecución de un ciclo de pinturas para el desaparecido Convento de San Francisco de Sevilla, que se emplazaba en la actual Plaza Nueva. Estas obras estaban dirigidas a hacer propaganda de las virtudes de la orden franciscana y, por ello, el artista representó a los monjes ejerciendo la caridad y protagonizando milagros y trances místicos. En 1810, con la invasión francesa, las obras fueron incautadas y se dispersaron. El Ayuntamiento organizará una exposición temporal en la Avenida de la Constitución entre el 27 de abril y el 10 de junio de 2018.
La Magdalena
Murillo fue bautizado el 1 de enero de 1618 en la pila bautismal conservada en la actual iglesia de la Magdalena. Su relación con este templo fue estrecha durante su infancia y juventud, ya que la vivienda familiar del pintor se situaba en su entorno. Allí ingresó en 1644 en laConfradía del Rosario y contrajo matrimonio en febrero de 1645 con Beatriz de Cabrera. El próximo 20 de diciembre se abrirá la exposición documental «La familia de Murillo y la Magdalena».
Horario: Martes, miércoles y jueves, de 11 a 13:30 horas.
La casa natal de Murillo estuvo emplazada junto al Convento de San Pablo y ella vivió durante su infancia junto a su padre, el barbero cirujano Gaspar Esteban, su madre, maría Pérez Murillo, y sus trece hermanos. Aunque se ignora la ubicación exacta de esta primera residencia del pintor, ya que el urbanismo ha sido muy remodelado, pudo estar situada a la izquierda del ábside de la antigua iglesia conventual haciendo esquina con la plaza de San Pablo.
El Museo de Bellas Artes
El Museo de Bellas Artes de Sevilla es el lugar emblemático para el conocimiento de la personalidad artística de Murillo, ya que conserva una de las más importantes colecciones de pinturas del artista. Actualmente acoge la exposición «Murillo y los Capuchinos», con «El jubileo de la Porciúncula» como principal obra. A finales de 2018 se llevará a cabo allí una exposición antológica.
Horario: De martes a sábado, de 9 a 20 horas. Domingos y festivos, de 9 a 15 horas. Lunes cerrado.
Precio: Entrada gratuita para ciudadanos de la Unión Europea.
Murillo realizó para la capilla de la Hermandad del Museo una representación de la Resurrección de Cristo que actualmente se conserva en la Real Academi ade Bellas Artes de San Fernando de Madrid, tras haber sido expoliada por el mariscal Soult en 1811. Durante el Año Murillo, la hermandad expondrá una reproducción de esta obra.
Horario: De lunes a sábado, de 11 a 13:30 horas y de 19 a 20:30 horas. Domingos, de 12 a 13:30 horas.
Precio: Entrada gratuita.
Contacto: 954229035
La Casa de los Pinelo
La Casa de los Pinelo es actualmente sede de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, heredera de la mítica Academia de Pintura fundada por Murillo. Durante este año, allí se celebrarán exposiciones de documentos, libros y obras artísticas, originales y reproducciones, relacionadas con el artista, como el manuscrito con los estatutos provisionales de la Academia de Pintura.
Horario: De lunes a viernes, de 10:30 a 13:30 horas y de 17 a 20 horas.
Murillo estuvo vinculado al Hospital de los Venerables Sacerdotes de forma profesional y personal, ya que mantuvo una estrecha amistad con el canónigo Justino de Neve, quien, en 1675, contribuyó a fundar dicho hospicio para asilar a los sacerdotes ancianos sin recursos. La Fundación Focus expone allí obras originales, como «Santa Catalina« y «San Pedro penitente de los Venerables», así como varias reproducciones de obras emblemáticas, como la famosa «Inmaculada Concepción de los Venerables».
Horario: Jueves, viernes y sábados, de 10 a 14 horas.
Murillo recibió sepultura en la desaparecida iglesia de Santa Cruz el 4 de abril de 1682. Lamentablemente, nada se conserva de dicha iglesia, que estuvo en la actual plaza de Santa Cruz y que el artista solía visitar para participar en los oficios religiosos. Fue demolida en 1810, durante la invasión francesa.
Santa María la Blanca
Para la iglesia de Santa María la Blanca, Murillo realizó un ciclo de cuatro pinturas encargadas por su párroco y, probablemente, por Justino de Neve. Dichas obras estaban dirigidas a exaltar a la Virgen maría y a narrar el origen de la advocación de la iglesia: Santa maría de las Nieves de Roma. Las pinturas fueron expoliadas por Soult y actualmente se exhiben cuatro reproducciones. Además, se conserva una obra original, «La Santa Cena», realizada por el artista en 1650.
Horario: De lunes a jueves, de 10 a 10:45, de 11:30 a 13 y de 18 a 19:15 horas.
Precio: Entrada gratuita.
Contacto: 955263125
La Casa de Pilatos
La Casa de Pilatos, propieda de la Casa Ducal de Medinaceli, acoge durante el Año Murillo una serie de reproducciones de pinturas del artista centradas en una de sus temáticas más logradas y populares, la Inmaculada Concepción. En el interior de este excepcional palacio sevillano, en el que coexisten los estilos mudéjar, renacentista y barroco, podrá contemplarse el modelo inmaculista consolidado por Murillo en sus pinturas y cuya influencia ha llegado a nuestros días.
Horario: Todos los días de la semana, de 9 a 18 horas.
Murillo realizó para el Convento de San Leandro una serie de cuatro pinturas sobre la vida de San Juan Bautista que formaron parte del retablo de la iglesia. Posteriormente, el retablo fue desmontado y el siglo XIX las pinturas fueron vendidas. Se han realizado reproducciones en los lugares originales.
Horario: De lunes a sábado de 19 a 20:30 horas. Domingos, de 10 a 11 horas y de 19 a 20:30 horas.
Precio: Entrada gratuita.
Contacto: 954224195
La Casa de las Dueñas
La Casa de la Dueñas, perteneciente a la Casa de Alba, acoge una exposición que presenta a Murillo como pintor de retratos. En ella se exhibirá la pintura original «Retrato de don Juan Antonio de Miranda y Ramírez de Vergara», propiedad de la Fundación Casa de Alba, entre otras reproducciones de obras que pertenecieron a la familia.
Para el Monasterio de San Cleemente, fundado por el rey Fernando III el Santo tras la conquista de Sevilla, Murillo hizo dos pinturas: «La aparición de la Virgen a San Bernardo» y «La imposición de la casulla a Sin Ildefonso». A lo largo de este año podrán contemplarse allí reproducciones de los originales.
Horario: Lunes, de 10:30 a 12:30 y sábados de 16 a 17:30 horas.
Para el Convento del Carmen Calzado, fundado en 1358 y actual Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo, Murillo pudo haber realizado la «Virgen del Rosario» del Palazzo Pitti de Florencia, que habría presidido un retablo situado frente al pórtico de acceso a la sacristía conventual.
Horario: De lunes a viernes, de 8:30 a 21:30 horas.
Precio: entrada gratuita.
Contacto: 677903762
Espacio Santa Clara
El Espacio Santa Clara acoge la exposición «Murillo y su estela sevillana», dirigida por Benito Navarrete, en la que se exponen diversas obras originales del pintor que actualmente son propiedad de distintos museos del mundo y de coleccionistas privados, así como lienzos de otros artistas de la época en los que queda plasmada la huella de Murillo. Esta exposición pretende estudiar la estela de sus imágenes como auténticas supervivencias a lo largo del tiempo, intentando ver el destino de sus modelos como si fueran síntomas anacrónicos que sobreviven a lo largo de la historia hasta el romanticismo. Para ello, se reúnen un total de 62 obras entre las que podrán verse algunas de las pinturas más originales del artista, cuya latencia es un testimonio del poder de sus imágenes y de la atracción de su gusto y estética en la pintura, escultura y fotografía.
Congreso Internacional `Murillo ante su IV Centenario. Perspectivas historiográficas y culturales’ http://www.murilloysevilla.org/abierto-plazo-inscripcion-congreso-internacional-murillo-ante-centenario/
–Hasta el 30 de enero, los interesados podrán inscribirse a través de la web del CICUS en este gran simposio que cuenta con más de 50 ponentes venidos de prestigiosas instituciones de Europa y América.
120 personas podrán disfrutar de un ciclo de ponencias, exposiciones e itinerarios relacionados con el maestro barroco y que cuenta con nombres como Victor Stoichita, Peter Cherry, Javier Portús, Felipe Pereda, Fernando Marías o Guillaume Kientz.
Un total de 53 ponentes venidos desde diferentes universidades y museos de Europa y América se darán cita en Sevilla del 19 al 22 de marzo de 2018 para formar parte del Congreso ‘Murillo ante su centenario: Perspectivas historiográficas y culturales’.
Bajo la dirección científica de Benito Navarrete, esta iniciativa pretende convertirse en una oportunidad única para analizar la figura del artista desde diferentes puntos de vista, muchos de ellos insólitos.
‘Murillo ante su centenario’ será el punto de encuentro científico de este año dedicado a la figura del pintor. El congreso ofrecerá una nueva visión sobre su producción a través de grandes especialistas que han dedicado parte de su trabajo a analizarla. Se trata de un estudio transversal de su obra desde un enfoque literario, cultural, histórico, religioso, social, intelectual, artístico y estético.
El congreso se inaugura el lunes 19 de marzo a las 10 horas en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla, en un acto que estará presidido por el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, el rector de la Universidad de Sevilla, Miguel Ángel Castro, la directora general de Cultura, Isabel Ojeda, y el director del Congreso, Benito Navarrete. La conferencia inaugural, ‘Murillo hoy y mañana’, correrá a cargo de Javier Portús, jefe del Departamento de Pintura Española (hasta 1700) del Museo Nacional del Prado. A las 12 horas tendrá lugar la presentación del libro ‘Corpus Documental de Murillo’, de Pablo Hereza. Esta obra recoge todos los documentos conocidos y transcritos del autor, además de un análisis crítico riguroso.
A partir del lunes por la tarde, el congreso se trasladará hasta la sede del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS), en la calle Madre de Dios. Allí se desarrollarán dos mesas redondas de forma simultánea: ‘Los dibujos de Murillo y la reproducción de sus obras’, en el auditorio de la institución, y ‘La técnica de Murillo’ en la sala MDD. Esta última contará con ponentes de la talla de María Valme Muñoz (directora del Museo de Bellas Artes de Sevilla), Enrique Valdivieso (catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla), Guillaume Kientz (conservador del Museo del Louvre) y Xante Brooke (conservador Walter Art Gallery de Liverpool).
El martes se celebrará una sesión matinal titulada ‘Murillo y Sevilla’, en la que participan figuras como Alfredo J. Morales (Universidad de Sevilla), José Luis Romero Torres (conservador de Patrimonio de la Junta de Andalucía) y José Manuel Cruz Valdovinos (Universidad Complutense de Madrid), entre otros. Ya por la tarde, el prestigioso Peter Cherry, profesor de Historia del Arte del Trinity College de Dublín, presidirá la sesión ‘Murillo y los géneros de la pintura’, que contará con la colaboración de José Ramón Marcaida (Universidad de Cambridge), entre otros.
La última sesión será el jueves 22, que comenzará con la sección ‘Sugestiones, intercambios y mutaciones entre el arte y la literatura’, presidida por Aurora Egido, de la Real Academia Española. Por la tarde llegará ‘La fortuna crítica y estética de Murillo en el siglo XVIII, XIX y XX’, con la presidencia de Fernando Marías, de la Universidad Autónoma de Madrid-Real Academia de la Historia.
Felipe Pereda, de Hardvard, será el encargado de presidir la sesión del miércoles, que irá enfocada a la vinculación del artista sevillano con el mundo sacro. ‘Murillo y la santidad’ contará con historiadores como Cécile Vincent-Cassy (Université París 13-Nord) y Odile Delenda (Wildenstein Institute, París). En la sesión vespertina, el reconocido historiador hispalense y uno de los comisarios de Año Murillo Enrique Valdivieso presidirá las ponencias englobadas bajo el título ‘El coleccionismo y estimación de Murillo’. La otra mesa redonda de jornada, titulada ‘El descubrimiento de Murillo en Europa y América’ la presidirá el historiador estadounidense Richard L. Kagan, que profundizará en el impacto de la proyección artística de Murillo en Francia, Gran Bretaña, Holanda, Bélgica y Estados Unidos. El día culminará con la visita a la exposición ‘Murillo y su estela en Sevilla’, en el Espacio Santa Clara, comisariada por el profesor Benito Navarrete.
Posteriormente, a las 19.30 horas, el comité científico y los asistentes se desplazarán hasta el Hospital de la Santa Caridad, donde se celebrará el acto de clausura del congreso, que arranca con la conferencia ‘Los velos de Murillo’, que será impartida por Víctor Stoichita, catedrático de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo en la Universidad de Friburgo (Suiza). Un broche de oro a cuatro días en los que Sevilla se convertirá en la capital del análisis internacional de la gran herencia de Murillo.
Las inscripciones del Congreso pueden realizarse a través de la web. Para asistir al congreso será necesario realizar una preinscripción previa aportando el currículum y trayectoria académica del interesado.
Es profesor de Arte en la Universidad de Alcalá de Henares y actualmente es el comisario de la exposición “Murillo y su estela en Sevilla“, dentro de la conmemoración del IV Aniversario del pintor sevillano, que puede disfrutarse en el Espacio Santa Clara. En noviembre presentó el libro Murillo y las metáforasde la imagen (Cátedra) pero, además, como director del Congreso Internacional “Murillo ante su Centenario”, que se celebrará en Sevilla el próximo mes de marzo, está trabajando para que tan relevante cita salga de manera satisfactoria. De todo esto y, por supuesto, sobre Murillo, ha hablado con suma cordialidad para Gatrópolis.
Fotografía de Antonio Pizarro/ Diario de Sevilla
Vayamos por parte. Su libro Murillo y las metáforasde la imagen fue presentado en noviembre. ¿Cómo surge esa iniciativa?
El libro fue un encargo de una editorial privada, de Cátedra. No tiene nada que ver con el Ayuntamiento, y como bien dice, fue presentado el pasado mes de noviembre.
¿Qué le impulsó a titularlo de esa manera y a vivir esta experiencia?
Porque Murillo, precisamente, es un artista que tiene de alguna forma sin estudiar lo que sus imágenes han ido diciendo durante el tiempo y lo que nos dicen incluso en la actualidad. Parto de la base del concepto de visualidad que desarrolla Georges Didi-Huberman en su libro Ante la imagen (que tuvo una gran repercusión hace unos años). Y en ese concepto, Murillo es un artista de una riqueza importante. Lo analizo desde el punto de vista de esa visualidad y de que sus pinturas son metáforas. En esas obras no se dice lo que aparentemente vemos, sino que hay un significado, una metáfora detrás. Eso es lo que defiendo en este trabajo.
Usted ha querido dejar claro que el libro no es un catálogo de obras de Murillo, que es algo más. ¿Podría explicar a los lectores de Gatrópolis que aún no se hayan hecho con esta obra, en qué consiste?
No es un catálogo, ni mucho menos. Entiendo que ese trabajo ya está hecho. Lo hizo Angulo en el año 81. Lo mío lo calificaría como un ensayo.
En el libro también se detalla el hallazgo en una colección de Penrhyn Castle, al norte de Gales, del retrato de Diego Ortiz de Zúñiga. ¿Cómo se logra dar con obras como ésta que están ilocalizadas?
En realidad, se sabía dónde estaba, pero se consideraba una copia. Pero al yo hacer la copia del Ayuntamiento de Sevilla, y al decir en la ficha que le encargué a Pablo Hereza cuando hice el catálogo razonado de los bienes culturales del Ayuntamiento que, probablemente, la copia de Penrhyn Castle era un original, lo que hice fue verificarlo. Me fui este verano a Liverpool, y de allí, a Bangor, y estudié in situ la obra. Inmediatamente me di cuenta de que era el original. No tenía ninguna duda. Estaba muy sucia, los propietarios la mandaron restaurar y hace unas semanas la vi, que fue cuando salió la noticia en The Guardian, y me di cuenta de lo que ya publicaba en el libro. Porque la foto que reproduzco en él es anterior a la restauración. Muchas veces, los historiadores lo que tienen que hacer es verificar las hipótesis. Y eso fue lo que hice.
Supongo que la elaboración de Murillo y las metáforas de la imagen le habrá requerido muchas horas de investigación, de viajes…
(Risas). Dos años, muchos desplazamientos, mucho gasto también… porque, claro, muchas de estas fotografías tienes que encargarlas a los museos, sobre todo si quieres reproducir una obra que es poco conocida, de la que quizás no haya una buena fotografía… Es importante también este trabajo de campo.
Fotografía de Patricia del Zapatero
Murillo, el último viaje
Participó con un equipo de expertos en el documental ‘Murillo, el último viaje’, de José Manuel Gómez Vidal. ¿Cómo fue la experiencia?
Fue muy bonita porque la producción era de Bernabé Rico y el guión de José Manuel Gómez Vidal, y de alguna forma hemos dado una visión diferente de Murillo desde el punto de vista de los expertos, pero al mismo tiempo que sirviera para crear esa lectura donde el público fuera protagonista. Y ese último viaje era el del Joven Mendigo, que regresa de la exposición de Focus, “Velázquez.Murillo. Sevilla”.
¿Y qué le parece cómo ha quedado este trabajo, presentado en el Festival de Cine Europeo de Sevilla y premiado en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva?
Me ha gustado mucho, porque creo que capta muy bien la atención de un público profano. Muchas veces, el problema que tiene hacer estas cosas es que se habla de especialista a especialista. Y el Centenario de Murillo debe servir para hacer una divulgación de él ante la sociedad. Y el documental lo consigue.
¿Qué hace que la obra de un artista, en este caso Murillo, perdure en el tiempo y supere el paso de tantos siglos?
Lo dicho al principio, la visualidad que tienen sus imágenes, las metáforas, cómo nos sigue cautivando su pintura y los mensajes que nos transmite. Eso es muy importante, muy importante.
Usted ha dicho en otras entrevistas que queda mucho por saber del significado real de las obras de Murillo, de esas metáforas a las que alude en el título de su libro, que es solo el comienzo.
Mucho, mucho. Me gustaría que esto sirviera para que los jóvenes investigadores, ahora que estamos viviendo un mundo tan convulso en la universidad y en la investigación, donde cada vez se reducen más las ayudas, vieran que se puede estudiar a los grandes maestros desde una nueva óptica, desde una revisión de sus pinturas, desde unos mensajes nuevos… Es importante.
Es una pena que la obra de Murillo sufriera tanto los efectos de la invasión napoleónica, ¿verdad?
Sí, sí. Fue una dispersión muy grande. Eso se conoció en el mundo entero pero fue una pérdida irreparable para el patrimonio de Sevilla.
¿Por qué a Velázquez no le interesaba que Murillo se trasladara a la Corte y por qué al mismo Murillo no le apetecía marcharse de Sevilla?
A Murillo no le interesa salir de Sevilla porque tiene una clientela establecida y estaba muy organizado su mercado con sus encargos. Es cierto que Murillo, cuando va a la Corte (aunque los testimonios que hay son indirectos) pudo haberse quedado, pero no quiso. Por qué. Lógicamente porque tiene establecida en Sevilla una fiel clientela. ¿Velázquez tenía interés en que no fuera a Madrid? Eso es una suposición de Gabriele Finaldi, que probablemente no estuviera interesado en que se quedara. Creo que cierta, porque Velázquez era pintor de la Corte y no querría tener un competidor. Pero tampoco creo que Murillo tuviera especial interés. El que sí lo tenía era Zurbarán, pero ¿por qué? Porque Murillo copó la clientela en Sevilla y dejó de ganar dinero, de ahí que se trasladara a Madrid.
¿Existió competencia entre los pintores de la época?
Claro que la hubo. Sobre todo en función de la clientela. Tenga en cuenta que cuando Murillo estaba triunfando, Zurbarán comenzó a dedicarse a la clientela americana, a la del Nuevo Mundo. Esto es importante tenerlo en cuenta. Murillo supuso una amenaza desde el punto de vista de la clientela… y del gusto. Cambia lo que la gente pide, lo que le gusta.
¿Qué podremos descubrir sobre Murillo que rompa el tópico que se ha ido generando sobre su figura y su obra?
Para mí es muy importante que se vaya a ver la exposición “Murillo y su estela en Sevilla”. Que quien vaya descubra esa memoria psíquica que se crea en cada momento. Es decir, es una exposición transversal, que lo que hace es ese juego de miradas en el siglo XVII, en el siglo XVIII, en el siglo XIX, donde dibujo, pintura, grabado, escultura, de alguna forma interactúan. Es muy importante que analicemos la obra de los artistas desde distintos momentos, para ver la validez de sus imágenes. Es importante la imagen y el tiempo en el que fue creada. Es algo que se descubre visitando la exposición sobre Murillo y su estela.
¿Qué conclusiones le gustaría que el público que visite “Murillo y su estela en Sevilla” extraiga de las obras que va a ver?
Que cambiara la visión del artista. Que no fuera un artista tan mediatizado por la religión o por una óptica tan instrumentalizada. Que tuvieran sobre él otro tipo de mirada. Murillo está muy marcado por esa visión.
Usted también fue el comisario de la exposición El Joven Murillo”.
Sí. La hice con mi maestro Alfonso Pérez Sánchez. Ahí pretendía ver al artista en su juventud. Sobre todo, estudiar cómo se forma su personalidad artística, cuáles fueron sus ingredientes, sus fuentes…
Cuando se afrontan retos como estos que usted lleva, ¿cuándo se puede respirar hondo y decir “ya puedo dormir tranquilo”?
(Carcajadas). ¡Ah! Cuando se van los cuadros, cuando se van los cuadros. Cuando los cuadros llegan a sus museos. Se lo digo en serio. Hasta que los cuadros no estén en sus museos, no estaré tranquilo (risas). Ése es mi momento de plenitud.
Congreso Internacional
En marzo llegará otra cita destacada en el Año Murillo, el “Congreso Internacional, Murillo ante su Centenario”, del cual usted es su director. ¿Sobre qué bases se está trabajando en el mismo?
Sí. Del 19 al 22 de marzo. Bueno, en diferentes mesas. Son 53 ponentes. Se dará a conocer el programa la semana que viene, y vendrá gente de universidades y museos de todo el mundo, donde se va a estudiar la difusión y la vigencia de sus modelos gráficos, Murillo y Sevilla, lo que significa Murillo en la narrativa del Siglo de Oro, su pintura, Murillo y la dispersión de su obra en América, Francia, Alemania… Va a ser un congreso muy transversal, donde se va a analizar su obra desde múltiples aspectos.
¿La imagen que se tiene de Murillo en el extranjero es la misma que en Sevilla o en el resto de España?
Es algo diferente porque está muy mediatizada por la visión decimonónica y también es un artista que se valora más por la pintura de sus niños, de los temas profanos, que son los que salieron más. Lo que pasa con Murillo es que está muy disperso. Eso hace que su pintura sirva de embajada. Pero es cierto que la mayor parte de la pintura profana de Murillo está en el extranjero. Y hace que se tenga una visión del artista diferente.
Toda la tensión y responsabilidad que debe de generar la organización de estos eventos también tendrá la gratificación personal de poder afrontar retos tan relevantes como estos.
Así es. Estoy satisfecho, primero, porque el Ayuntamiento de Sevilla y esta nueva corporación hayan contado conmigo. Eso, por supuesto. También estoy muy satisfecho del trabajo de los funcionarios del ICAS, porque detrás de esto hay muchos expedientes administrativos, una gestión del dinero público que hay que llevar de manera responsable y, por supuesto, ver que la gente va a la exposición. Y si de alguna forma se puede recuperar parte de ese dinero invertido, me gratifica por tanto esfuerzo. Y si encima está teniendo este eco internacional, con el que estoy sorprendido, que está teniendo el Centenario, para mí es un honor. Y está claro que después de todo esto debe haber un seguimiento, que el Año Murillo sirva para abrir nuevas líneas de investigación.