Mostrando entradas con la etiqueta ABC de Sevilla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ABC de Sevilla. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de enero de 2018

ABC de Sevilla (01/01/2018).- La partida de bautismo, tal día como hoy de 1618, primera huella de Murillo


La partida de bautismo, tal día como hoy de 1618, primera huella de Murillo

Este 1 de enero se cumplen 400 años desde que el pintor sevillano recibiera el sacramento en la Magdalena


El 1 de enero de 1618 también era lunes y Gaspar Esteban y María Pérez Murillo bautizaron en la parroquia sevillana de la Magdalena al menor de sus 14 hijos, Bartolomé, cuya partida de bautismo conservada en el archivo de la iglesia es el primer testimonio del pintor, al desconocerse su día de nacimiento.


Partida de bautismo de Murillo - ABC


La iglesia de la Magdalena, que en tiempos de Murillo no ocupaba el edificio actual sino uno desaparecido a unos pocos metros de distancia, conserva en sus archivos varios documentos que permiten seguir el rastro de la familia del genio barroco cuyo IV centenario se conmemora ahora. Murillo pasó sus primeros años en el entorno de esta parroquia y, junto a sus padres y hermanos, fue un insigne feligrés.

Con motivo del Año Murillo, la iglesia exhibe hasta el 11 de marzo algunos documentos relacionados con esa familia sevillana, entre ellos la partida de bautismo del pintor, en la capilla bautismal del templo, donde se conserva la pila de la iglesia original en la que Bartolomé Esteban Pérez -para la historia Murillo por el cambio de apellidos que introdujo en la familia su hermana Ana- recibió el sacramento.


«En lunes, primero día del mes de henero de mil y seiscientos y diez y ocho años. Yo, el licenciado Francisco de Heredia, benefiçiado y cura de santa yglesia de la Magdalena de Sevilla, baptizé a Bartolomé, hijo de Gaspar Esteuan y de su lijítima muger María Pérez. Fue su padrino Antonio Pérez al qual se le amonestó el parentesto espiritual y lo firmé», reza el documento que puede leerse en el libro de bautismos número 16 abierto por el folio 121.

Se trata del primer documento escrito sobre Murillo, ya que la fecha exacta de su nacimiento se desconoce -aunque por los usos de la época de bautizar a los niños recién nacidos se supone que fue en los últimos días de 1617- al igual que el lugar de su alumbramiento, pues la casa familiar tampoco se sabe exactamente dónde estaba, por los cambios urbanísticos que ha ido sufriendo esta zona del casco histórico de Sevilla. Imagen: Placa ubicada en la Magdalena

Sí se sabe que vivían en la calle de las Tiendas -hoy Murillo-, junto al antiguo Convento de San Pablo, donde hoy se ubica la parroquia, ya que la antigua en la que fue bautizado Murillo se encontraba a pocos metros, en la actual Plaza de la Magdalena, si bien la parroquia como tal se trasladó a la iglesia conventual (reconstruida en su formato actual en 1691), y con ella sus archivos.

La vinculación familiar con la parroquia queda patente en la exposición, donde también pueden verse la partida de casamiento de sus padres (el 24 de julio de 1588), su ingreso como hermano en la cofradía del Rosario del convento de San Pablo (el 7 de febrero de 1644), la partida de su matrimonio con Beatriz de Cabrera (el 26 de febrero de 1645) y la partida de nacimiento de su hija María (el 24 de marzo de 1646).

En el archivo parroquial se conservan también las partidas de bautismo de sus 13 hermanos -él se llamó Bartolomé como el segundo, fallecido prematuramente-, las de defunción de sus padres (en 1627 y en 1628, que fueron enterrados en el antiguo convento y en la iglesia) y la de bautismo del segundo de los diez hijos que tuvo Murillo, José Felipe, de 1647, tras cuyo nacimiento el matrimonio se mudó a otra zona del casco histórico.










En la parroquia de la Magdalena no hay ningún cuadro de Murillo aunque sí de coetáneos, como un San Miguel y un San Gabriel de Pedro Roldán o el lienzo «Bautismo de Cristo» de su discípulo Juan Simón Gutiérrez, en la capilla que acoge la muestra.

Como curiosidad, muchos años antes del nacimiento de Murillo, en 1544, el antiguo convento de San Pablo acogió un acontecimiento importante para otro famoso Bartolomé, la consagración como Obispo de Chiapas de Fray Bartolomé de las Casas, «protector de los indios del Nuevo Mundo» según la lápida que lo recuerda. Imagen: «El Bautismo de Cristo», de Murillo


NOTICIAS RELACIONADAS

lunes, 11 de diciembre de 2017

ABC.- Eva Díaz Pérez y Benito Navarrete, dos certeras miradas sobre Murillo

Eva Díaz Pérez y Benito Navarrete, 
dos certeras miradas sobre Murillo
La escritora y el historiador debatirán sobre el pintor sevillano con Francisco Robles
J.MORILLO, @abcdesevilla - Sevilla 08/12/2017
Eva Díaz Perez y Benito Navarrete
Eva Díaz Perez y Benito Navarrete - ABC 

Con el Año Murillo a pleno rendimiento y con tres exposiciones inauguradas, el Aula de Cultura de ABC de Sevilla, cuya próxima sesión se celebrará este lunes 11 de diciembre, se suma a la conmemoración del IV centenario del nacimiento del pintor sevillano.
Será con una cita protagonizada por el profesor de Historia del Arte y experto en pintura barroca, Benito Navarrete; y la escritora y colaboradora de ABC de Sevilla Eva Díaz Pérez. Ambos abordarán la figura de Murillo desde sus respectivos campos, sobre el que aportarán las nuevas visiones contenidas en sus últimos libros.
Esta sesión del Aula de Cultura de ABC, que cuenta con el patrocinio de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y la Fundación Cajasol, estará moderada por su director, el escritor Francisco Robles, en la Sala Antonio Machado de la mencionada fundación.
Benito Navarrete presentó hace unas semanas «Murillo y las metáforas de la imagen» (Cátedra), un volumen en el que revisa la imagen bondadosa del artista sevillano, para presentar a un pintor muy consciente del poder de su pintura.
Además, este especialista es el comisario de la exposición «Murillo y su estela en Sevilla», que puede disfrutarse en el Espacio Santa Clara y que presenta obras tan apreciadas de Murillo como «La virgen de la faja».
Por su parte, Eva Díaz Pérez ha publicado «El color de los ángeles»(Planeta), donde novela la vida de Murillo en la Sevilla barroca del Siglo de Oro que se asoma a su decadencia.
Tanto el historiador como la escritora coinciden en la confianza de que el Año Murillo sirva para ampliar el conocimiento sobre el artista y destierre algunos de los tópicos que pesan sobre su vida y su obra. «Es una oportunidad que no debemos dejar escapar. Replantear críticamente su pintura y trayectoria es algo que debe hacerse», plantea Navarrete.
Díaz Pérez, por su parte, destaca que «Murillo es el artista total, no es solo el gran narrador de obras religiosas, el creador del imaginario amable, cercano y humano de la Contrarreforma. Además, está su versión de artista que retrata a la perfección el mundo de lo popular. Murillo se adentra en este tipo de pintura que había triunfado en el Norte de Europa, revolucionando así la historia del arte».
Entre los descubrimientos a los que ha llegado en su investigación sobre Murillo, este historiador destaca que es un artista que «maneja como nadie la respuesta del espectador y al que le interesó fabricar su imagen con la ayuda de Fernando de la Torre FarfánDiego Ortiz de Zúñiga y Justino de Neve. Incluso en el sentimiento que infunden sus imágenes hoy al público hay mucho de intencionalidad dirigida por el artista que sigue vivo. Es responsable y consciente de lo que van a sentir los visitantes que entren en las exposiciones. Algo que me ha sido posible ver gracias al estudio de su pintura».
La escritora señala que ha descubierto que «Murillo no solo es el pintor del cielo, también lo es de la tierra. Pinta los anónimos de su tiempo. Gracias a sus cuadros podemos asomarnos como en una ventana al siglo XVII».
Esta sesión del Aula de Cultura de ABC de Sevilla se celebrará este lunes 11 de diciembre, a las 19,30 horas, en la Sala Antonio Machado de la Fundación Cajasol (c/Chicarreros, 1)

sábado, 9 de diciembre de 2017

ABC de Sevilla (8.XI.2017).- Año Murillo: La Catedral expone 16 originales del genio para «llamar a la fe»


Año Murillo: La Catedral expone 16 originales del genio para «llamar a la fe»



El Cabildo inaugurará el próximo 8 de diciembre, día de la Inmaculada, una muestra en la que también se han rescatado documentos clave sobre la vinculación de Murillo con la Iglesia


Alberto García Reyes, Sevilla 08/11/2017


Se bautizó en la Magdalena, fue hermano de la Caridad, de San Bartolomé, de la Veracruz y de Montesión. Y mantuvo una relación directa con la Iglesia durante toda su vida. Podría decirse que Bartolomé Esteban Murillo fue a la pintura barroca lo que Gonzalo de Berceo había sido a la literatura medieval. Su obra sirvió como «porta fidei» -puerta de la fe- a los sevillanos del siglo XVII, que cruzaron «el puente tendido hacia la experiencia religiosa» gracias «a la belleza» de sus obras.

Esta es, en esencia, la médula de la exposición que inaugurará la Catedral de Sevilla el próximo 8 de diciembre para conmemorar el cuarto centenario del nacimiento del genial pintor. La diócesis sevillana se suma con esta iniciativa a los actos del «Año Murillo» y exhibirá 16 obras originales del maestro. La Catedral ha realizado un impresionante vídeo sobre la muestra que se inaugurará en unas semanas. También se expondrán 40 documentos archivados en el Arzobispado en los que se revelan datos tan determinantes para entender al pintor como el expediente de restauración de la Sala Capitular, donde se conserva su legado más trascendente, o su expediente matrimonial, entre otras cosas.

Uno de estos legajos desvela que uno de los hijos de Murillo fue canónigo de la Catedral, según recordó el comisario adjunto de la muestra Joaquín de la Peña, lo que confirma con certeza tal vez definitiva la estrecha relación entre el artista y la Iglesia sevillana de su época. Esto es lo que pretende demostrar la exposición organizada por el Cabildo, que tiene un coste de 50.000 euros y está comisariada por Ana Isabel Gamero, conservadora de bienes muebles de la Catedral. El itinerario consta de cuatro espacios, de manera que la visita comienza en el trascoro y termina en la Sala Capitular.

En la primera zona, que abarca el citado trascoro y la capilla de San Antonio, los visitantes podrán contemplar el retrato de San Fernando que Murillo pintó en 1671 con motivo de la canonización del rey. Junto a esta obra se podrá ver otra que ha sido cedida por el Palacio Arzobispal, «La Virgen entregando el rosario a Santo Domingo», considerada la primera obra conocida del artista, ya que está fechada entre 1638 y 1640. Apenas rondaba los 20 años.
  •  La exposición tiene un marcado carácter religioso y se pretende que sea una catequesis a través del arte
Este primer espacio lo completan dos cuadros que hasta abril estarán cedidos a otras exposiciones del Año Murillo: «El Ángel de la Guarda», que estará en el Bellas Artes, y «La beata Dorotea», que se verá hasta entonces en Santa Clara. Y en la capilla de San Antonio se mostrarán dos obras pintadas por Murillo para ese lugar exacto: «El bautismo de Cristo» y «Visión de San Antonio», al que se le están realizando trabajos de rehabilitación en la zona inferior del lienzo.

En esta primera parte del recorrido también se expondrán el retrato de Justino de Neve -amigo y mecenas del pintor- y el del propio Murillo realizados en el siglo XIX, actualmente conservados en la Biblioteca Capitular. Y por último habrá un itinerario guiado por la sepultura de Neve, el tapiz filipino del siglo XVII que se vio por última vez en 1989, un simpecado de la Concepción también del XVII y varios paneles pedagógicos en los que se explicará la relación de Murillo con la iglesia.

De ahí se pasa a la Sacristía Mayor, donde se ubican otras dos obras fundamentales del artista, «San Isidoro» y «San Leandro». Los retratos de los dos santos sevillanos fueron encargados por el canónigo de la Catedral Juan Federighi Fantoni en 1655. Junto a estas dos pinturas clave se situarán las vitrinas documentales antes de pasar al tercer espacio, el Antecabildo y el Patio del Mariscal. Está será una zona preparatoria de la más importante que tiene la exposición, la Sala Capitular, donde Murillo pintó una excepcional Inmaculada rodeada por los ocho santos sevillanos: Santa Justa, Santa Rufina, San Fernando, San Hermenegildo, San Pío, San Leandro, San Isidoro y San Laureano. Estas obras fueron ejecutadas en la cúpula por el artista, por lo que a ras de suelo es muy complicado apreciar los detalles.

Nueva iluminación

Los organizadores de la muestra han hecho un nuevo diseño de iluminación para que se puedan percibir más matices, pero para que el visitante tenga una impresión más precisa de la magnitud de estas piezas se expondrán reproducciones en alta resolución en el Antecabildo, donde también se ofrecerán datos sobre los santos y se colocarán varios paneles para explicar el movimiento concepcionista. En total, 16 obras originales que sitúan a Murillo como el pintor por excelencia de la Catedral y como hombre de iglesia. De ahí el título de la muestra: «Murillo en la Catedral. La mirada de la santidad». Porque esta exposición tiene un claro carácter catequético. El propio arzobispo lo subrayó durante la presentación de este acontecimiento, que se celebrará hasta el 8 de diciembre de 2018 -de Inmaculada a Inmaculada- en el horario habitual de la visita cultural a la Seo.

Asenjo, que es un gran aficionado al arte, destacó la importancia de la belleza en la labor de evangelización y expuso varios casos de «ateos profundos» que se convirtieron gracias a la delectación que les generaron distintas obras de arte religiosas. «Esta exposición tiene una marcada e incontestable dimensión cultural, pero para mí ha de tener también una dimensión prevalentemente pastoral y evangelizadora» porque «el patrimonio artístico es frecuentemente el único eslabón que une con la Iglesia a los que no creen». Por eso, el Arzobispo tiene esperanza en que «la belleza sublime de los cuadros de Murillo, que rezuman religiosidad fruto del genio de este gran creyente, sirva para descubrir la verdadera belleza, la belleza invisible de Dios».

Otros detalles de la muestra

Además de los cuadros, la exposición de la Catedral tiene las siguientes características a tener en cuenta:

Un tebeo sobre la vida del pintor: Una de las iniciativas más curiosas que ha llevado a cabo el Cabildo Catedral para conmemorar el 400 aniversario de Murillo es la edición de un tebeo de 24 páginas en el que se narra la biografía del pintor para cualquier tipo de público, especialmente los niños. Está realizado por Díaz-Cantelar y garcía-Junco, del Estudio Buenavista, especialistas en este tipo de publicaciones.

Estará abierta un año completo: La exposición se inaugura el 8 de diciembre, a la conclusión del pontifical de la Inmaculada, y se clausurará el 8 de diciembre de 2018. Estará abierta de lunes a sábado de 11 a 18 horas y los domingos de 14:30 a 19 horas. El acceso es por la Puerta de San Cristóbal y la visita a la exposición está incluida en el precio de la entrada.

Más de 40 legajos históricos: La exposición, que tiene como principal atractivo 16 lienzos originales de Murillo, cuenta con una zona documental en la que se exhibirán 40 legajos originales, conservados en el archivo del Cabildo, sobre la relación del pintor con la Catedral. Entre ellos hay contratos de restauración de obras, albaranes de pago de lienzos, el acta matrimonial del artista o el expediente de canonjía de uno de sus hijos, que está enterrado en el templo metropolitano de Sevilla.

ABC de Sevilla (9/12/2017).- Murillo, el pintor más cotizado de su tiempo



Murillo, el pintor más cotizado de su tiempohttp://sevilla.abc.es/cultura/arte/sevi-murillo-sevilla-murillo-pintor-mas-cotizado-tiempo-201712090342_noticia_amp.html


Una nueva biografía de Pablo Hereza señala que sus ingresos por la pintura, propiedades y en la carrera de Indias le proporcionaron una buena posiición social y una gran libertad creativa

SEVILLA
No es ningún secreto que Bartolomé Esteban Murillo fue uno de los artistas más valorados de su tiempo, con numerosos encargos en Sevilla, algunos de ellos del esplendor del retablo de Capuchinos que exhibe desde hace dos semanas al completo el Bellas Artes de Sevilla. Lo que se desconocía hasta la fecha es que el artista sevillano fue el mejor pagado del siglo XVII, superando la cotización de sus obras a las de contemporáneos como Diego Velázquez, Alonso Cano y Francisco de Zurbarán.

Esta es una de las conclusiones que aporta el primer volumen del «Corpus Murillo», del historiador del arte y conservador de museos, Pablo Hereza, cuyo primer volumen consagrado a la biografía y documentos del pintor acaba de publicar el Ayuntamiento de Sevilla con motivo del Año Murillo, que conmemora los cuatro siglos de su nacimiento.
A este seguirán otros dos volúmenes, con el catálogo razonado de pinturas y dibujos que se publicarán, el primero, a finales del próximo año y, el segundo, en 2020. De esta forma, el pintor contará con un «corpus» similar al que cuentan Velázquez o Zurbarán, y que permitirá, según su autor, «construir un Murillo no historiográfico, sino histórico, sin juicios de valor».

Este primer volumen presenta una biografía de Murillo realizada a partir de la revisión de un corpus documental de 262 noticias revisadas y analizadas, entre ellas 26 inéditas, que han permitido «corregir errores y abrir nuevas vías de investigación», explica el historiador sobre el fruto de una década de trabajo.
Una que ayuda a definir la figura de del pintor es la comparativa de las cotizaciones de las obras de los grandes artistas barrocos y que muestran a Murillo como el artista más cotizado de su tiempo. Según recoge este investigador, este llegó a cobrar por una vara cuadrada de su pintura —una superficie de unos 84 centímetros por cada lado— de 600 a 800 reales en su periodo central.
Frente a estas cifras, Zurbarán cobró unos 200 reales por vara cuadrada por las pinturas que realizó para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro de Madrid; mientras que Alonso Cano percibió 388 reales por vara en el lienzo de los Reyes Católicos para el Alcázar; y Velázquez obtuvo unos 330 reales por «El aguador de Sevilla», de poco más de una vara.

Dominio del mercado

Estos precios, explica este investigador, presentan a un pintor que «dominó el mercado sevillano» y superó «en muchos casos la de los principales pintores de la corte», lo que se explica, «más allá de las excelencias artísticas equiparables», por la «independencia comitencial» de Murillo, es decir, por la libertad creativa que supo ganarse con su pintura, que supo vender no tanto como arte sino como «un medio de comunicación espiritual».
La libertad que logró Murillo le permitía negociar con sus contratistas para tratar de que prevalecieran sus criterios artísticos
Esta libertad se manifiesta en que si bien no podía rechazar los grandes encargos de la Catedral o los conventos, sí podía, además de seleccionar los privados, «negociar» con sus contratistas para «tratar de que prevalecieran sus criterios artísticos».
Es el caso, añade el historiador, del encargo que le realizó un canónigo para la sacristía de Catedral de Sevilla. Este le pidió dos cuadros que representaran a dos arzobispos cada uno y al final se impuso la idea de Murillo de que las obras representaran a San Leandro y San Isidoro.
Esas altas cotizaciones de Murillo, continúa, son resultado también de su rechazo a las reproducciones iconográficas de taller y encargos seriados. «De su taller no salen obras que no fueran excelentes».

 
El historiador y conservador Pablo Hereza, autor del «Corpus Murillo»-JESÚS SPÍNOLA
A lo que se suma su independencia de gremios e intereses cortesanos, que sí ataban estos últimos a Velázquez o Alonso Cano, y que determinaban a la baja sus precios. «Con todos estos rechazos, Murillo se posiciona como un artista que, con un extraordinario dominio curricular, controla su prestigio y exclusividad».
«Murillo pide lo que cree que valen sus obras. Su posición de venta es desde la excelencia más absoluta. Pertenece a la Hermandad de la Santa Caridad y cuando pinta los cuadros le pide a Miguel de Mañara unas cantidades increíbles. Eso es una muestra de su dignidad pictórica», señala.
La venta de sus obras permitió a Murillo tener la independencia de una posición desahogada, a la que contribuyeron también la gestión de sus bienes inmobiliarios en Sevilla y propiedades en Pilas, de donde era su esposa, Beatriz de Cabrera.
El pintor invirtió su excedente monetario en la carrera de Indias, lo que le provocó que en un momento de falta de liquidez fuera a parar a la cárcel
Además, el excedente monetario que tiene lo invierte en la carrera de Indias, que da intereses entre el 60 y el 90% de lo invertido y ganancias en plata americana. Un negocio, sin embargo, con alto nivel de riesgo, que le llevará en un momento de falta de liquidez a pasar por la cárcel.
Hereza mantiene que la atención del pintor a todas estas fuentes de ingresos no responde a que fuera un «tiburón económico.Si hubiese querido hacer dinero, se hubiera dedicado a la pintura de género, que se la hubieran quitado de las manos en el extranjero. La obsesión de Murillo, húerfano y que venía de una familia amplia, era, en cambio, que su familia tuviera un bienestar y evitar que cayera en la amenaza constante de la pobreza».

Sin vanidad barroca

Otros rasgos del carácter del pintor que destaca el historiador en su biografía es su religiosidad, marcada por los franciscanos y Miguel Mañara, que le llevan a entender la religión como «una acción social» o su rechazo de las pretensiones nobiliarias que tuvieron contemporáneos suyos como Velázquez.
«No tiene vanidades barrocas, sino que se sentía como un eslabón de la historia de Sevilla, un artista que no hubiese sido Murillo de no haber nacido o permanecido en la ciudad». En esa necesidad de «devolver lo que puede» inscribe Pablo Hereza su papel en la creación de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, ya que «entiende que lo mejor que puede hacer por los pintores es mejorar su formación».
Estos y otros muchos detalles que este historiador plantea en su biografía dibujan «una de las personalidades más respetadas e íntegras del seiscientos sevillano, basada simplemente en la normalidad vital, en profundas convicciones religiosas y en la independencia intelectual y profesional, fórmula para una obra extraordinaria que no dejó indiferente a su generación ni a las posteriores».

Murillo. Guía de recursos didácticos

Murillo.  Guía de recursos didácticos http://www.murilloysevilla.org/wp-content/uploads/Guía-Murillo_baja.pdf © Ayuntamient...