Fragmento del retrato de Diego Ortiz de Zúñiga. SOTHEBY'S
Un historiador del arte español ha determinado que un retrato del escritor sevillano Don Diego Ortiz de Zúñiga que desde hace 150 años colgaba en las paredes de un castillo de Gales es una obra original de Bartolomé Esteban Murillo, que se daba por perdida, informa este lunes el diario The Guardian.
El lienzo, ejecutado en torno a 1653, se consideraba hasta ahora una de dos copias de la supuesta obra primigenia del artista. Una de las copias se encuentra en el Ayuntamiento de Sevilla.
Sin embargo, cuando el experto español Benito Navarrete Prieto, profesor titular de Historia del Arte de la Universidad de Alcalá, visitó el castillo de Penrhyn, en el norte de Gales, para examinar la presunta segunda copia, concluyó que era original.
El cuadro, de 113 por 94 centímetros, fue adquirido a finales del siglo XIX por el barón de Penrhyn, entonces dueño del castillo neogótico, como una obra auténtica de Murillo, pero en 1901 otros expertos lo reclasificaron como copia.
El murillo del castillo de Penrhyn, propiedad ahora de la organización de conservación del patrimonio National Trust, muestra a un hombre joven de apariencia austera rodeado por un elaborado marco sostenido por querubines. Actulamente la obra forma parte de una exposición sobre Murillo que muestra en Nueva York The Frick Collection y que, a partir de febrero, se trasladará a la National Gallery, de Londes. "Es una absoluta obra maestra. Magnética", ha declarado Navarrete.
Las obras del pintor español son muy cotizadas en el contexto de los antiguos clásicos y su Ecce Homo se remató el pasado julio en la casa de subastas Sotheby's de Londres por cerca de tres millones de euros. Este año, además, se conmemora el cuarto aniversario del nacimiento de Murillo, que se conmemora en Sevilla, la ciudad donde nació, creció como artista y se convirtió en uno de los máximos exponentes del barroco tardío.
Congreso Internacional `Murillo ante su IV Centenario. Perspectivas historiográficas y culturales’ http://www.murilloysevilla.org/abierto-plazo-inscripcion-congreso-internacional-murillo-ante-centenario/
–Hasta el 30 de enero, los interesados podrán inscribirse a través de la web del CICUS en este gran simposio que cuenta con más de 50 ponentes venidos de prestigiosas instituciones de Europa y América.
120 personas podrán disfrutar de un ciclo de ponencias, exposiciones e itinerarios relacionados con el maestro barroco y que cuenta con nombres como Victor Stoichita, Peter Cherry, Javier Portús, Felipe Pereda, Fernando Marías o Guillaume Kientz.
Un total de 53 ponentes venidos desde diferentes universidades y museos de Europa y América se darán cita en Sevilla del 19 al 22 de marzo de 2018 para formar parte del Congreso ‘Murillo ante su centenario: Perspectivas historiográficas y culturales’.
Bajo la dirección científica de Benito Navarrete, esta iniciativa pretende convertirse en una oportunidad única para analizar la figura del artista desde diferentes puntos de vista, muchos de ellos insólitos.
‘Murillo ante su centenario’ será el punto de encuentro científico de este año dedicado a la figura del pintor. El congreso ofrecerá una nueva visión sobre su producción a través de grandes especialistas que han dedicado parte de su trabajo a analizarla. Se trata de un estudio transversal de su obra desde un enfoque literario, cultural, histórico, religioso, social, intelectual, artístico y estético.
El congreso se inaugura el lunes 19 de marzo a las 10 horas en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla, en un acto que estará presidido por el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, el rector de la Universidad de Sevilla, Miguel Ángel Castro, la directora general de Cultura, Isabel Ojeda, y el director del Congreso, Benito Navarrete. La conferencia inaugural, ‘Murillo hoy y mañana’, correrá a cargo de Javier Portús, jefe del Departamento de Pintura Española (hasta 1700) del Museo Nacional del Prado. A las 12 horas tendrá lugar la presentación del libro ‘Corpus Documental de Murillo’, de Pablo Hereza. Esta obra recoge todos los documentos conocidos y transcritos del autor, además de un análisis crítico riguroso.
A partir del lunes por la tarde, el congreso se trasladará hasta la sede del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS), en la calle Madre de Dios. Allí se desarrollarán dos mesas redondas de forma simultánea: ‘Los dibujos de Murillo y la reproducción de sus obras’, en el auditorio de la institución, y ‘La técnica de Murillo’ en la sala MDD. Esta última contará con ponentes de la talla de María Valme Muñoz (directora del Museo de Bellas Artes de Sevilla), Enrique Valdivieso (catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla), Guillaume Kientz (conservador del Museo del Louvre) y Xante Brooke (conservador Walter Art Gallery de Liverpool).
El martes se celebrará una sesión matinal titulada ‘Murillo y Sevilla’, en la que participan figuras como Alfredo J. Morales (Universidad de Sevilla), José Luis Romero Torres (conservador de Patrimonio de la Junta de Andalucía) y José Manuel Cruz Valdovinos (Universidad Complutense de Madrid), entre otros. Ya por la tarde, el prestigioso Peter Cherry, profesor de Historia del Arte del Trinity College de Dublín, presidirá la sesión ‘Murillo y los géneros de la pintura’, que contará con la colaboración de José Ramón Marcaida (Universidad de Cambridge), entre otros.
La última sesión será el jueves 22, que comenzará con la sección ‘Sugestiones, intercambios y mutaciones entre el arte y la literatura’, presidida por Aurora Egido, de la Real Academia Española. Por la tarde llegará ‘La fortuna crítica y estética de Murillo en el siglo XVIII, XIX y XX’, con la presidencia de Fernando Marías, de la Universidad Autónoma de Madrid-Real Academia de la Historia.
Felipe Pereda, de Hardvard, será el encargado de presidir la sesión del miércoles, que irá enfocada a la vinculación del artista sevillano con el mundo sacro. ‘Murillo y la santidad’ contará con historiadores como Cécile Vincent-Cassy (Université París 13-Nord) y Odile Delenda (Wildenstein Institute, París). En la sesión vespertina, el reconocido historiador hispalense y uno de los comisarios de Año Murillo Enrique Valdivieso presidirá las ponencias englobadas bajo el título ‘El coleccionismo y estimación de Murillo’. La otra mesa redonda de jornada, titulada ‘El descubrimiento de Murillo en Europa y América’ la presidirá el historiador estadounidense Richard L. Kagan, que profundizará en el impacto de la proyección artística de Murillo en Francia, Gran Bretaña, Holanda, Bélgica y Estados Unidos. El día culminará con la visita a la exposición ‘Murillo y su estela en Sevilla’, en el Espacio Santa Clara, comisariada por el profesor Benito Navarrete.
Posteriormente, a las 19.30 horas, el comité científico y los asistentes se desplazarán hasta el Hospital de la Santa Caridad, donde se celebrará el acto de clausura del congreso, que arranca con la conferencia ‘Los velos de Murillo’, que será impartida por Víctor Stoichita, catedrático de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo en la Universidad de Friburgo (Suiza). Un broche de oro a cuatro días en los que Sevilla se convertirá en la capital del análisis internacional de la gran herencia de Murillo.
Las inscripciones del Congreso pueden realizarse a través de la web. Para asistir al congreso será necesario realizar una preinscripción previa aportando el currículum y trayectoria académica del interesado.
Es profesor de Arte en la Universidad de Alcalá de Henares y actualmente es el comisario de la exposición “Murillo y su estela en Sevilla“, dentro de la conmemoración del IV Aniversario del pintor sevillano, que puede disfrutarse en el Espacio Santa Clara. En noviembre presentó el libro Murillo y las metáforasde la imagen (Cátedra) pero, además, como director del Congreso Internacional “Murillo ante su Centenario”, que se celebrará en Sevilla el próximo mes de marzo, está trabajando para que tan relevante cita salga de manera satisfactoria. De todo esto y, por supuesto, sobre Murillo, ha hablado con suma cordialidad para Gatrópolis.
Fotografía de Antonio Pizarro/ Diario de Sevilla
Vayamos por parte. Su libro Murillo y las metáforasde la imagen fue presentado en noviembre. ¿Cómo surge esa iniciativa?
El libro fue un encargo de una editorial privada, de Cátedra. No tiene nada que ver con el Ayuntamiento, y como bien dice, fue presentado el pasado mes de noviembre.
¿Qué le impulsó a titularlo de esa manera y a vivir esta experiencia?
Porque Murillo, precisamente, es un artista que tiene de alguna forma sin estudiar lo que sus imágenes han ido diciendo durante el tiempo y lo que nos dicen incluso en la actualidad. Parto de la base del concepto de visualidad que desarrolla Georges Didi-Huberman en su libro Ante la imagen (que tuvo una gran repercusión hace unos años). Y en ese concepto, Murillo es un artista de una riqueza importante. Lo analizo desde el punto de vista de esa visualidad y de que sus pinturas son metáforas. En esas obras no se dice lo que aparentemente vemos, sino que hay un significado, una metáfora detrás. Eso es lo que defiendo en este trabajo.
Usted ha querido dejar claro que el libro no es un catálogo de obras de Murillo, que es algo más. ¿Podría explicar a los lectores de Gatrópolis que aún no se hayan hecho con esta obra, en qué consiste?
No es un catálogo, ni mucho menos. Entiendo que ese trabajo ya está hecho. Lo hizo Angulo en el año 81. Lo mío lo calificaría como un ensayo.
En el libro también se detalla el hallazgo en una colección de Penrhyn Castle, al norte de Gales, del retrato de Diego Ortiz de Zúñiga. ¿Cómo se logra dar con obras como ésta que están ilocalizadas?
En realidad, se sabía dónde estaba, pero se consideraba una copia. Pero al yo hacer la copia del Ayuntamiento de Sevilla, y al decir en la ficha que le encargué a Pablo Hereza cuando hice el catálogo razonado de los bienes culturales del Ayuntamiento que, probablemente, la copia de Penrhyn Castle era un original, lo que hice fue verificarlo. Me fui este verano a Liverpool, y de allí, a Bangor, y estudié in situ la obra. Inmediatamente me di cuenta de que era el original. No tenía ninguna duda. Estaba muy sucia, los propietarios la mandaron restaurar y hace unas semanas la vi, que fue cuando salió la noticia en The Guardian, y me di cuenta de lo que ya publicaba en el libro. Porque la foto que reproduzco en él es anterior a la restauración. Muchas veces, los historiadores lo que tienen que hacer es verificar las hipótesis. Y eso fue lo que hice.
Supongo que la elaboración de Murillo y las metáforas de la imagen le habrá requerido muchas horas de investigación, de viajes…
(Risas). Dos años, muchos desplazamientos, mucho gasto también… porque, claro, muchas de estas fotografías tienes que encargarlas a los museos, sobre todo si quieres reproducir una obra que es poco conocida, de la que quizás no haya una buena fotografía… Es importante también este trabajo de campo.
Fotografía de Patricia del Zapatero
Murillo, el último viaje
Participó con un equipo de expertos en el documental ‘Murillo, el último viaje’, de José Manuel Gómez Vidal. ¿Cómo fue la experiencia?
Fue muy bonita porque la producción era de Bernabé Rico y el guión de José Manuel Gómez Vidal, y de alguna forma hemos dado una visión diferente de Murillo desde el punto de vista de los expertos, pero al mismo tiempo que sirviera para crear esa lectura donde el público fuera protagonista. Y ese último viaje era el del Joven Mendigo, que regresa de la exposición de Focus, “Velázquez.Murillo. Sevilla”.
¿Y qué le parece cómo ha quedado este trabajo, presentado en el Festival de Cine Europeo de Sevilla y premiado en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva?
Me ha gustado mucho, porque creo que capta muy bien la atención de un público profano. Muchas veces, el problema que tiene hacer estas cosas es que se habla de especialista a especialista. Y el Centenario de Murillo debe servir para hacer una divulgación de él ante la sociedad. Y el documental lo consigue.
¿Qué hace que la obra de un artista, en este caso Murillo, perdure en el tiempo y supere el paso de tantos siglos?
Lo dicho al principio, la visualidad que tienen sus imágenes, las metáforas, cómo nos sigue cautivando su pintura y los mensajes que nos transmite. Eso es muy importante, muy importante.
Usted ha dicho en otras entrevistas que queda mucho por saber del significado real de las obras de Murillo, de esas metáforas a las que alude en el título de su libro, que es solo el comienzo.
Mucho, mucho. Me gustaría que esto sirviera para que los jóvenes investigadores, ahora que estamos viviendo un mundo tan convulso en la universidad y en la investigación, donde cada vez se reducen más las ayudas, vieran que se puede estudiar a los grandes maestros desde una nueva óptica, desde una revisión de sus pinturas, desde unos mensajes nuevos… Es importante.
Es una pena que la obra de Murillo sufriera tanto los efectos de la invasión napoleónica, ¿verdad?
Sí, sí. Fue una dispersión muy grande. Eso se conoció en el mundo entero pero fue una pérdida irreparable para el patrimonio de Sevilla.
¿Por qué a Velázquez no le interesaba que Murillo se trasladara a la Corte y por qué al mismo Murillo no le apetecía marcharse de Sevilla?
A Murillo no le interesa salir de Sevilla porque tiene una clientela establecida y estaba muy organizado su mercado con sus encargos. Es cierto que Murillo, cuando va a la Corte (aunque los testimonios que hay son indirectos) pudo haberse quedado, pero no quiso. Por qué. Lógicamente porque tiene establecida en Sevilla una fiel clientela. ¿Velázquez tenía interés en que no fuera a Madrid? Eso es una suposición de Gabriele Finaldi, que probablemente no estuviera interesado en que se quedara. Creo que cierta, porque Velázquez era pintor de la Corte y no querría tener un competidor. Pero tampoco creo que Murillo tuviera especial interés. El que sí lo tenía era Zurbarán, pero ¿por qué? Porque Murillo copó la clientela en Sevilla y dejó de ganar dinero, de ahí que se trasladara a Madrid.
¿Existió competencia entre los pintores de la época?
Claro que la hubo. Sobre todo en función de la clientela. Tenga en cuenta que cuando Murillo estaba triunfando, Zurbarán comenzó a dedicarse a la clientela americana, a la del Nuevo Mundo. Esto es importante tenerlo en cuenta. Murillo supuso una amenaza desde el punto de vista de la clientela… y del gusto. Cambia lo que la gente pide, lo que le gusta.
¿Qué podremos descubrir sobre Murillo que rompa el tópico que se ha ido generando sobre su figura y su obra?
Para mí es muy importante que se vaya a ver la exposición “Murillo y su estela en Sevilla”. Que quien vaya descubra esa memoria psíquica que se crea en cada momento. Es decir, es una exposición transversal, que lo que hace es ese juego de miradas en el siglo XVII, en el siglo XVIII, en el siglo XIX, donde dibujo, pintura, grabado, escultura, de alguna forma interactúan. Es muy importante que analicemos la obra de los artistas desde distintos momentos, para ver la validez de sus imágenes. Es importante la imagen y el tiempo en el que fue creada. Es algo que se descubre visitando la exposición sobre Murillo y su estela.
¿Qué conclusiones le gustaría que el público que visite “Murillo y su estela en Sevilla” extraiga de las obras que va a ver?
Que cambiara la visión del artista. Que no fuera un artista tan mediatizado por la religión o por una óptica tan instrumentalizada. Que tuvieran sobre él otro tipo de mirada. Murillo está muy marcado por esa visión.
Usted también fue el comisario de la exposición El Joven Murillo”.
Sí. La hice con mi maestro Alfonso Pérez Sánchez. Ahí pretendía ver al artista en su juventud. Sobre todo, estudiar cómo se forma su personalidad artística, cuáles fueron sus ingredientes, sus fuentes…
Cuando se afrontan retos como estos que usted lleva, ¿cuándo se puede respirar hondo y decir “ya puedo dormir tranquilo”?
(Carcajadas). ¡Ah! Cuando se van los cuadros, cuando se van los cuadros. Cuando los cuadros llegan a sus museos. Se lo digo en serio. Hasta que los cuadros no estén en sus museos, no estaré tranquilo (risas). Ése es mi momento de plenitud.
Congreso Internacional
En marzo llegará otra cita destacada en el Año Murillo, el “Congreso Internacional, Murillo ante su Centenario”, del cual usted es su director. ¿Sobre qué bases se está trabajando en el mismo?
Sí. Del 19 al 22 de marzo. Bueno, en diferentes mesas. Son 53 ponentes. Se dará a conocer el programa la semana que viene, y vendrá gente de universidades y museos de todo el mundo, donde se va a estudiar la difusión y la vigencia de sus modelos gráficos, Murillo y Sevilla, lo que significa Murillo en la narrativa del Siglo de Oro, su pintura, Murillo y la dispersión de su obra en América, Francia, Alemania… Va a ser un congreso muy transversal, donde se va a analizar su obra desde múltiples aspectos.
¿La imagen que se tiene de Murillo en el extranjero es la misma que en Sevilla o en el resto de España?
Es algo diferente porque está muy mediatizada por la visión decimonónica y también es un artista que se valora más por la pintura de sus niños, de los temas profanos, que son los que salieron más. Lo que pasa con Murillo es que está muy disperso. Eso hace que su pintura sirva de embajada. Pero es cierto que la mayor parte de la pintura profana de Murillo está en el extranjero. Y hace que se tenga una visión del artista diferente.
Toda la tensión y responsabilidad que debe de generar la organización de estos eventos también tendrá la gratificación personal de poder afrontar retos tan relevantes como estos.
Así es. Estoy satisfecho, primero, porque el Ayuntamiento de Sevilla y esta nueva corporación hayan contado conmigo. Eso, por supuesto. También estoy muy satisfecho del trabajo de los funcionarios del ICAS, porque detrás de esto hay muchos expedientes administrativos, una gestión del dinero público que hay que llevar de manera responsable y, por supuesto, ver que la gente va a la exposición. Y si de alguna forma se puede recuperar parte de ese dinero invertido, me gratifica por tanto esfuerzo. Y si encima está teniendo este eco internacional, con el que estoy sorprendido, que está teniendo el Centenario, para mí es un honor. Y está claro que después de todo esto debe haber un seguimiento, que el Año Murillo sirva para abrir nuevas líneas de investigación.
Con el Año Murillo a pleno rendimiento y con tres exposiciones inauguradas, el Aula de Cultura de ABC de Sevilla, cuya próxima sesión se celebrará este lunes 11 de diciembre, se suma a la conmemoración del IV centenario del nacimiento del pintor sevillano.
Será con una cita protagonizada por el profesor de Historia del Arte y experto en pintura barroca, Benito Navarrete; y la escritora y colaboradora de ABC de Sevilla Eva Díaz Pérez. Ambos abordarán la figura de Murillo desde sus respectivos campos, sobre el que aportarán las nuevas visiones contenidas en sus últimos libros.
Esta sesión del Aula de Cultura de ABC, que cuenta con el patrocinio de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y la Fundación Cajasol, estará moderada por su director, el escritor Francisco Robles, en la Sala Antonio Machado de la mencionada fundación.
Benito Navarrete presentó hace unas semanas «Murillo y las metáforas de la imagen»(Cátedra), un volumen en el que revisa la imagen bondadosa del artista sevillano, para presentar a un pintor muy consciente del poder de su pintura.
Además, este especialista es el comisario de la exposición «Murillo y su estela en Sevilla», que puede disfrutarse en el Espacio Santa Clara y que presenta obras tan apreciadas de Murillo como «La virgen de la faja».
Por su parte, Eva Díaz Pérez ha publicado «El color de los ángeles»(Planeta), donde novela la vida de Murillo en la Sevilla barroca del Siglo de Oro que se asoma a su decadencia.
Tanto el historiador como la escritora coinciden en la confianza de que el Año Murillo sirva para ampliar el conocimiento sobre el artista y destierre algunos de los tópicos que pesan sobre su vida y su obra. «Es una oportunidad que no debemos dejar escapar. Replantear críticamente su pintura y trayectoria es algo que debe hacerse», plantea Navarrete.
Díaz Pérez, por su parte, destaca que «Murillo es el artista total, no es solo el gran narrador de obras religiosas, el creador del imaginario amable, cercano y humano de la Contrarreforma. Además, está su versión de artista que retrata a la perfección el mundo de lo popular. Murillo se adentra en este tipo de pintura que había triunfado en el Norte de Europa, revolucionando así la historia del arte».
Entre los descubrimientos a los que ha llegado en su investigación sobre Murillo, este historiador destaca que es un artista que «maneja como nadie la respuesta del espectador y al que le interesó fabricar su imagen con la ayuda de Fernando de la Torre Farfán, Diego Ortiz de Zúñiga y Justino de Neve. Incluso en el sentimiento que infunden sus imágenes hoy al público hay mucho de intencionalidad dirigida por el artista que sigue vivo. Es responsable y consciente de lo que van a sentir los visitantes que entren en las exposiciones. Algo que me ha sido posible ver gracias al estudio de su pintura».
La escritora señala que ha descubierto que «Murillo no solo es el pintor del cielo, también lo es de la tierra. Pinta los anónimos de su tiempo. Gracias a sus cuadros podemos asomarnos como en una ventana al siglo XVII».
Esta sesión del Aula de Cultura de ABC de Sevilla se celebrará este lunes 11 de diciembre, a las 19,30 horas, en la Sala Antonio Machado de la Fundación Cajasol (c/Chicarreros, 1)
Una exposición reflexiona sobre la influencia del pintor sevillano en el arte desde el siglo XVII al XIX
Dos visitantes miran 'La Virgen de la faja', de Miguel de Tovar. A la izquierda, la de Murillo.
La Inmaculada Concepción de Aranjuez de Murillo convive en la misma sala con las que pintaron Domingo Martínez y Cornelis Schut años después. En otra, lo hacen La Virgen de la faja del pintor sevillano con las de Alonso Miguel de Tovar y Bernardo Lorente Germán. "Murillo fue una de las personalidades artísticas que mayor influencia y proyección ha tenido en el arte andaluz desde la segunda mitad del siglo XVII al XIX", asegura el catedrático Benito Navarrete como presentación de la exposición Murillo y su estela en Sevilla. "La muestra busca incidir en la personalidad artística de Murillo, en su dimensión creadora, en su impacto e influjo en su tiempo, en su pervivencia en la estética del siglo XVIII local y en la pintura del siglo XIX", afirma el también comisario de una exposición que podrá visitarse hasta el 8 de abril en el espacio Santa Clara de Sevilla. Esta muestra sobre el pintor se suma a la que, el próximo viernes, se inaugurará en la Catedral de Sevilla.
Murillo y su estela en Sevilla, que forma parte de las ocho muestras que acogerá la capital andaluza con motivo del cuarto centenario del nacimiento del pintor, está formada por 62 obras procedentes de 35 entidades nacionales e internacionales. De estas, una quincena pertenece a Murillo y el resto a artistas que bebieron de los trazos del maestro. "Este proyecto no es una exposición sobre los discípulos de Murillo, es una exposición sobre la trascendencia e influencia de su pintura, intentando explicar las razones de su fortuna y haciendo ver los componentes sociales, económicos, religiosos y devocionales que hicieron demandar este tipo de obras y la ideología que subyace bajo estas", señala el profesor. El presupuesto de la exposición ha superado los 600.000 euros.
Durante su presentación, Navarrete ha insistido en que la muestra apuesta por acercar a Murillo "desde la contemporaneidad, observando el poder del artista a lo largo de la historia y en la actualidad". "Murillo es un ejemplo de que es más importante la imagen que el tiempo en que se realizan las obras. Va dejando una estela, una huella y una impronta que rememora la vigencia de esa imagen a lo largo del tiempo", ha señalado.
Entre las obras maestras del pintor, la muestra acoge la citada La Virgen de la faja, que regresa a Sevilla procedente de una colección privada y que fue propiedad de los Montpensier en el Palacio de San Telmo; y La Virgen con el niño, de Palazzo Pitti de Florencia. Asimismo, se puede ver Retrato del Venerable Fernando de Contreras (1470-1548), un lienzo que pintó Murillo por encargo del canónigo de la catedral hispalense Juan de Loaysa y que se colocó en su Sacristía Mayor en 1673. Esta pintura de las colecciones municipales estuvo en manos de los Montpensier y fue donada al Ayuntamiento de Sevilla por la infanta María Luisa Fernanda de Borbón en 1898. Hasta la fecha se tenía como una copia anónima del siglo XVIII. También se dan a conocer obras inéditas como San José y el niño ante la visión de la cruz, atribuido a Shut, conservada en el Palacio del Pardo de Patrimonio Nacional y restaurada para la ocasión. Además de los artistas citados, la muestra también acoge obras de Juan de Valdés Leal, Luisa Roldán La Roldana, Juan Simón Gutiérrez, Juan de Espinal, Richard Collin, Florentino Decraene, J. Laurent y Antonio María Esquivel.
Navarrete ha señalado que la exposición pretende demostrar la vigencia de los modelos de Murillo a lo largo del tiempo en cinco secciones que, de forma transversal, comparan sus tipos e interactúan creando diálogos entre la pintura, escultura, dibujo, grabado y fotografía. Entre otros aspectos, se recoge su faceta religiosa, la del "Murillo usado por la Iglesia para crear santos"; así como las "sensaciones" que producía en otros artistas desde el siglo XVIII, unos autores que toman los modelos del sevillano como "valores clásicos".
La muestra comisariada por Navarrete se suma a la inaugurada la semana pasada en el Bellas Artes. Pero estas no son las únicas. El próximo viernes se abrirá Murillo en la Catedral. La mirada de la santidad, una muestra que pretende reflejar que la vinculación del pintor con el templo sevillano fue mucho más allá de lo comercial. La exposición propone “acercar al visitante al concepto de santidad” y redescubrir a Murillo como pintor de este espacio, vinculándolo al ambiente catedralicio y poniendo en relieve a figuras fundamentales de su producción. “Es difícil encontrar a un artista que participara como lo hizo él en la vida catedralicia”, afirma la conservadora de Bienes Muebles de la Catedral y comisaria de la muestra, Ana Isabel Gamero.
La muestra reúne 16 obras del pintor, además de numerosos documentos relacionados con su vida y varias reproducciones. En el itinerario podrán contemplarse obras como San Fernando, San Isidoro, San Leandro, El bautismo de Jesús, La visión de San Antonio de Padua, La Inmaculada y una serie de lienzos circulares ubicados en la bóveda de la sala capitular con los santos sevillanos. Además del Tapiz filipino, una gran obra del siglo XVII que no se mostraba al público desde 1989.